Araceli, Ranieri y Mayra llegaron desde México y Brasil para realizar una experiencia de voluntariado social en nuestro Banco Alimentario, demostrando una vez más que la solidaridad no conoce fronteras

NUTRIR EL FUTURO

“Lo que me gustaría es tomar la idea y el aprendizaje del funcionamiento del BALP y llevarlo para mi país. En México no hay Bancos de Alimentos”, explica Araceli González, una joven de 22 años que finalizó recientemente su licenciatura en nutrición en San Luis Potosí y está trabajando junto a su colega mexicana, Mayra Chávez Rojas, en refundar un Área de Nutrición en el Banco Alimentario.

Ambas nutricionistas llegaron a Argentina a través de la organización sin fines de lucro AIESEC, que incentiva a jóvenes de distintos países del mundo a viajar y realizar una experiencia diferente. Dentro de las oportunidades presentadas, Mayra Chávez comenta que la del Banco Alimentario fue la que les pareció la propuesta más interesante, tanto por la temática de la alimentación que se trata en la entidad, como por su fin social. La nutricionista hace hincapié en que “nuestra  carrera trata esencialmente de ayudar al otro, por eso queríamos realizar este intercambio de voluntariado”.

Las voluntarias se esfuerzan por establecer bases sólidas en el Área de Nutrición del BALP. “Nos gustaría dejar algo aquí y que, con el tiempo, nos puedan recordar por nuestro aporte”, se esperanza Mayra. Su compañera, Araceli, agrega que además de dejar un trabajo viable, “nosotras nos llevamos conocer de qué se hace en un Banco de Alimentos”.

BRASIL Y ARGENTINA: TRABAJAR JUNTOS PARA DISMINUIR EL HAMBRE

“Cuando vi la propuesta del BALP pensé que la problemática que trabajan es muy similar a la situación por la que pasa Brasil. Miré otras ONG que se relacionaban con la alimentación, pero me decidí por el Banco”, comenta Ranieri sobre su decisión de viajar desde Florianópolis a La Plata para contribuir en una ONG.

Ranieri es un estudiante de agronomía de 22 años que se encuentra elaborando un proyecto de capacitación en armado y mantenimiento de huertas para las instituciones con las que colabora el Banco Alimentario La Plata. El joven comenta que contará con un manual, charlas y la posibilidad de brindar pequeños cajones transportables, preparados para sembrar y cosechar vegetales o frutas de época.

Antes de su llegada, Ranieri explica que “no sabía bien cómo era el trabajo de los Bancos de Alimentos, hasta que una conocida de Brasil realizó un intercambio similar al mío pero en Buenos Aires. Me parece muy importante trabajar la temática de la alimentación”.  Y además, agrega que lo que más pretende con el proyecto que vino a realizar es poder dar una mano a quienes más lo necesitan.

AIESEC: DEL MUNDO AL BALP