El comedor de Etcheverry, Santa María Magdalena, cose trapos rejilla desde hace 8 años, un producto que ha aumento ampliamente su demanda en el contexto actual. Pedro, el responsable del comedor que atiende a casi 230 personas, comenta los comienzos de la pequeña fábrica: “una entidad textil se acercó al comedor y nos ofreció el trabajo de costurar los trapos, dándonos los insumos necesarios. Desde el comedor, teníamos que conseguir las máquinas y buscar gente. En ese momento se habló con todos los beneficiarios del comedor: nadie sabía coser, pero varios tenían ganas de aprender.”

El emprendimiento de la localidad de Etcheverry, comenzó con dos máquinas: “con una se producía y con la otra se enseñaba. No pasó mucho tiempo hasta que varias personas aprendieron y duplicamos las máquinas; hoy contamos con 12”, comenta Pedro. Lo fundamental para el responsable del comedor Santa María Magdalena, es que “en el taller las familias aprendan un oficio para que puedan llevarse un ingreso más a la casa, además del plato de comida que le brinda el comedor”.

EL COMEDOR QUE FABRICA UN PRODUCTO ESENCIAL