Por Matías Logiódice.- Voluntario de Comunicación

Natalia Aquino, hija de Julia, es quien hoy está a cargo del comedor que asiste a más de 30 familias de la zona de 70 entre 141 y 142. Con un trabajo realizado muchas veces a pulmón, comparten su obra con el Banco Alimentario desde hace años y hoy luchan día a día por asistir a los vecinos.

WhatsApp-Image-20160627“La que empezó con el comedor fue mi mamá Julia, que hace 27 años que está en la Capilla San Francisco Javier”, cuenta Natalia. Y agrega: “Luego de que conoció a Liliani Ilari, comenzó a trabajar en el Banco Alimentario como voluntaria y ayudando a hacer distintas actividades”.

– ¿Cuándo comenzó a funcionar el comedor?
“El comedor comenzó a funcionar el 2 de abril de 2013, cuando fueron las trágicas inundaciones en la Ciudad de La Plata. Allí, cocinábamos y dábamos de comer a los vecinos. En esta zona, muchas familias perdieron mucho con la inundación. Ahora tenemos más de 30 familias a las que ayudamos”.

Pese a cumplir con un enorme trabajo social, comunitario y solidario, Natalia cuenta que el cura de la Capilla no quiere que el comedor funcione allí por lo que han tenido que cambiar el modo de asistencia que brindan.

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“Por el momento, estamos haciendo pan para vender con la gente que nos ayuda a cocinar y trabajar o hacemos ferias en otro lado para comprar la comida en el Banco. Nosotros traemos verdura, hacemos un bolsón y se los damos a las familias. Yo estoy trabajando en el comedor los jueves y los sábados y cocino en mi casa para darles a los chicos”, contó.

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“Nosotros seguimos funcionando y tratando de ayudar a la gente y a las familias”, resaltó Natalia.

– ¿Cómo es el vínculo con el Banco Alimentario?

“Nosotros hace mucho que colaboramos también con el Banco, hacíamos donaciones con nuestra camioneta, para las fiestas hacíamos el recupero de alimentos. Trabajamos con mi marido y mis hijos seleccionando las donaciones que llegaban. En el Banco nos atienden bárbaro, tenemos un buen trato”.

 

 

Comedor de Julia