En 1999 en el barrio San Carlos un grupo de mujeres sobrevivientes a la violencia de género se agrupó como alternativa colectiva para dar respuesta a la problemática que todas tenían en común: el hambre de sus hijos. El incipiente comedor comenzó funcionando en una estructura modesta de madera en la casa de Rosario –su referenta-, que servía para atender a los 60 niños con los que se comenzó, y a dar alojo y contención a las mujeres que sufrían violencia dentro de su ámbito familiar. De su accionar, surgió el nombre: Mujeres Adelante. Nuestro Banco Alimentario apoya su labor solidaria desde hace 4 años.

MUJERES, 20 AÑOS ANTES

La actual referente de Madres Unidas puso su casa para formar la organización y recuerda el comienzo de su labor de esta forma: “Las mujeres del barrio que necesitaban ayuda, recurrían a nosotras junto a sus hijos. Les dábamos cama y comida en ese comedor de madera que todavía no tenía ningún ladrillo puesto, brindando –incluso en esos tiempos-, el resguardo de vida. Tan sólo un año después de formalizar el comedor en el ‘99, ya atendíamos a 180 nenes. Nos ayudábamos entre mujeres: mientras yo salía en bicicleta a buscar comida, mis compañeras cuidaban de mis cuatro hijos.”
EL IMPACTO DE LA PANDEMIA
“Hoy en día estamos trabajando con raciones. Dejan sus tappers con nombres o apellidos y los llenamos con comida para que los retiren. Previo a la pandemia, estábamos haciendo 430 raciones. En marzo del 2020, la cantidad de gente aumentó muchísimo. Y se fue sumando de ese momento en adelante. Actualmente, entre 7 personas, estamos cocinando 750 raciones para el almuerzo y 510, 490 noventa más, para la merienda. Cuando preparamos la merienda, tratamos de hacerla buena, llenadora, con mucha leche y pan y tortas fritas, para que aquellos nenes que se van a la cama sólo con esa comida, puedan estar bien hasta el otro día. No hacemos cena, porque no nos dan las fuerzas. Así, todos los días.”

EL SUSTENTO

Mujeres adelante se autofinancia su labor con donativos de ropa y frascos o botellas de vidrio, reciclando la ropa donada para vender en ferias y los frascos y botellas para sanitizarlos y revenderlos a emprendedores. Con las nuevas medidas preventivas de distanciamiento y resguardo, el sustento de este comedor se ve en riesgo porque no hallan donantes. “Desde el inicio de la pandemia se incrementó notablemente la cantidad de personas que vienen a retirar su ración, pero nos está siendo complicado sustentar el comedor al no poder hacer ferias. Mientras más se cierre todo y la gente no pueda trabajar, más personas vienen a buscar comida. Ahora está pasando nuevamente. Si sigue a este ritmo, no sabemos cuántas personas más podemos contener. Por eso quisiera invitar a toda persona que pueda colaborar con ropa en buen estado para nuestras ferias, organizaremos el retiro de forma segura. Pueden contactarme por medio de Whatsapp. Todo nos ayuda a ayudar.”

Para comunicarte con Rosario, su whatsapp es: 221 593-3007

COMEDORES Y SU TRABAJO EN PANDEMIA: Mujeres Adelante
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