“Trabajar con el Banco durante la inundación fue muy movilizador”

Así se refiere Analía Ferrari, dueña de la estación deservicio platense PDV Sur Las Palmeras, a una de las razones de su donación de combustible. Analía participa además del Prograna de Ayuda Solidaria (PAS) del Rotary Club de La Plata, compuesto por diecisiete clubes que retiran mercadería del Banco Alimentaro para distribuirla en los distitnos comedores a los que asisten.
analia arreglada
Analía recuerda que, el lazo más fuerte con el Banco Alimentario surgió al momento de las inundaciones del pasado 2 de abril, “cuando me llamaron para abrir un punto de distribución en el Dique, el único lugar que les faltaba. En total, calculamos que nos mandaron alrededor de 30 toneladas de mercadería para distribuir en la zona”, afirma.
“El Banco fue un contacto directo al momento de las inundaciones, incluso nosotros al tener movilidad podíamos ir a retirar las cosas. Y después dentro del Club, junto con todos los chicos nuestros, empezábamos a separar las cosas, a distribuirlas en bolsones para entregárselas a más de mil familias del Dique a las que abastecimos en dos entregas grandes y repetidas”.
pdv sur arreglada
Pero lo que destaca Analía es el hecho de que, a través del Banco, pudieron llegar a las familias necesitadas “sin retacearles absolutamente nada”.
“Por ejemplo, la gente se sorprendía de que les pusiéramos cajas de bombones en la bolsa de alimentos. Se imaginaban que les ibas a dar lo básico. Y después entendimos que el ponerles los bombones era una caricia o un mimo. Encima tenían forma de corazón. Por ahí hay gente que necesitaba lo elemental, pero esa cosita dulce que le faltaba al corazón se la dieron los bombones”, asegura.
La donación mensual de 100 litros de combustible será mayoritariamente destinada a l programa de recupero de frutas y verduras que el Banco Alimentario lleva adelante en el Mercado Regional de La Plata, al que concurre diariamente a retirar mercadería. Además de otros eventos como la Kiwiniada y conciertos solidarios.
EL COMBUSTIBLE QUE FALTABA