Se podría erradicar el hambre con la comida que se desperdicia

Por Matías Logiódice*

 

Un reciente informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas parta la Alimentación y la Agricultura) estima que el 6% de las pérdidas mundiales de alimentos se dan en América Latina y el Caribe. Con su disminución, se podrían acabar con el hambre de 47 millones de personas.
Bajo el título “Pérdidas y desperdicios de alimentos”, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) desarrolló un informe en el cual da cuenta de un dato tan sorprendente como revelador: en América Latina y el Caribe se podría erradicar el hambre sólo con los alimentos que se tiran o desperdician.
Es que cada año, esta región pierde o desperdicia por lo menos, el 15% de los alimentos disponibles.

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Conforme a la investigación de la FAO, se determinó que los eslabones de la cadena donde más se pierden y desperdician alimentos en esta región, es a nivel de producción y del consumidor:
“El 28% de los desperdicios ocurren a nivel del consumidor; el 28% de la pérdidas a nivel de producción, el 17% de los desperdicios ocurre en mercado y distribución y el 22% de la pérdidas se dan durante el manejo y almacenamiento y el 6% restante a nivel de procesamiento”.
Actualmente, 47 millones de personas sufren hambre en los países de América Latina y el Caribe, esto es un 7,9% de su población.
Sin embargo, se detalla que la región cuenta con alimentos suficientes para que todos sus habitantes tengan una adecuada alimentación.
Pero el problema se debe, fundamentalmente, a que los sectores más vulnerables no cuentan con los medios económicos para acceder a ellos.
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Por lo tanto, es necesario disminuir las pérdidas y desperdicios en toda la cadena alimenticia, ya que sólo con lo que se pierde a nivel de ventas en supermercados, ferias libres, almacenes y demás puestos de venta, se podría alimentar a suficientes personas para que la región como un todo alcance la meta relativa al hambre del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, es decir: Reducir a la mitad la proporción de personas que sufre hambre, entre los años 1990 y 2015
Es de vital importancia que los países de la región no continúen perdiendo y desperdiciando sus alimentos cuando aún hay millones de niños, niñas, hombres y mujeres que viven día a día CON HAMBRE.

 

Para acceder y descargar el INFORME COMPLETO: hacé click acá.

 

* Periodista, Comunicador Social y Voluntario del Área de Comunicación del Banco Alimentario.

En América Latina y el Caribe