“Con lo que se tira se podría alimentar a 2.000 millones de personas”

 

 

Así lo afirmó Silvina Ferreyra, responsable de Comunicación y Gestión de Conocimiento de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Fue ayer, en una conferencia organizada en el auditorio de OSDE por el Banco Alimentario de La Plata.

 

En el evento, realizado en el marco del día mundial de la Alimentación Saludable del pasado 16 de octubre, Ferreyra aseguró también que “una población sana depende de sistemas alimentarios saludables”.

 

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En este marco, una de las campañas lanzadas por la FAO durante el Día de la Alimentación Saludable, se denomina: “Piensa, aliméntate, ahorra. Disminuye tu huella alimentaria”.
“Esta iniciativa es un desafío y una oportunidad para todos, porque todos, desde el lugar que ocupamos, podemos disminuir la huella alimentaria”, afirmó Ferreyra.
“Los números realmente asustan: Porque se tiran 1.300 millones de toneladas anuales de alimentos que estarían en condiciones de ser consumidos a nivel humano. Los países que tienen mayor índice per cápita son Europa y Norteamérica, y los de menor índice de desperdicio como consumo final son los países de África”, explicó la representante de la FAO.
“Mientras pasa esto, 842 millones de personas se van a dormir con hambre”, agregó.

 

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En cuanto al impacto económico del desperdicio y la pérdida de alimentos a nivel mundial, aseguró que se pierden, por año, 750 billones de dólares.
“En lo que es el impacto ambiental, la gente, a veces no toma conciencia de que cuando tira comida, está tirando agua, recursos, energía. Y además se generan gases de efecto invernadero que son los que después hacen impacto sobre el cambio climático. Gases que impactan sobre la atmósfera”, afirmó.
Ferreyra explicó que el 54% de la perdida y desperdicios es en el comienzo de la cadena alimentaria: la primera etapa de producción, cosecha, post cosecha. El otro 46%, se desperdicia después, en el procesamiento, en la distribución, en la cadena de frio y en el consumo final.
Los alimentos que más se desperdician en el mundo son frutas y verduras y raíces y tubérculos.
Mientras que, explicó Ferreyra: “Las frutas y verduras, se desperdician mucho por el alto standard de belleza que tienen: Se tiran porque no tienen buen tamaño, y no tienen en cuenta de que tienen el mismo valor nutritivo”.

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Con respecto a la solución a esta problemática, Ferreyra aseguró que se trata de “reducir, reciclar y reutilizar. Porque con lo que se tira se podría dar de comer a 2.000 millones de personas”.
En este sentido, la especialista ofreció algunos consejos para realizar a nivel personal:
“Tomarnos un minuto en ordenar la heladera y poner lo que primero vence adelante; revisar las alacenas y ver que está todo en buen estado de almacenaje; y cuando vamos a un restaurante, en vez de pagar e irnos, pedir que nos envuelvan la comida”.
“En todos esos actos estaos reduciendo nuestra huella alimentaria para nosotros y para nuestras generaciones futuras”.
En cuanto a las grandes dimensiones de pérdidas y desperdicio de alimentos: los supermercados, los restaurantes, las empresas, recomendó “tener incorporado que en la Argentina hay una Red de Bancos de Alimentos que funciona fantásticamente bien”.
“Esa es la manera más inteligente de reducir la huella alimentaria. Y eso hace a la diferencia de que alguien coma o no coma ese día”, concluyó.
LAS CONSECUENCIAS DEL DESPERDICIO DE ALIMENTOS