“Estamos encarando el proyecto más grande de reducción de desperdicios de frutas y verduras de nuestro cordón fruti-hortícola en la historia de nuestra institución, con el fin de proveerles un valor agregado en las instalaciones del Banco y entregar esos productos a comedores comunitarios”, destaca Gastón Zappalá, Director Ejecutivo del Banco Alimentario.

2020: EL CRECIMIENTO QUE CAMBIARÁ EL AÑO 2021

Durante el 2020 se realizaron en la sede del Banco Alimentario las readecuaciones edilicias y de infraestructura necesarias para cumplir con el Código Alimentario Argentino y profesionalizar y perfeccionar los productos elaborados. “Si bien ya realizábamos nuestros productos congelados (mix de verduras, mix de frutas y pulpa de tomate y pulpa de fruta), obtuvimos los fondos presentando este proyecto y ganando esta convocatoria privada a nivel nacional; y los invertimos en mejorar la sala de producción, filtro sanitario y sala de producto final. Ahora podemos producir cantidades aún más grandes, con mayor eficiencia y de forma totalmente segura, lo que implica reducir la merma de las donaciones al máximo y brindar alimentos de alto valor nutricional a miles de chicos de la región”, comenta el Director Ejecutivo de la ONG.

A su vez, desde enero del corriente año, la ONG pudo contratar a tres personas abocadas específicamente a las tareas de desarrollo de la PUPA, capacitándolas en su labor y en buenas prácticas alimentarias para generar productos de alta calidad. Sobre este logro, Gastón Zappalá adhiere que “pudimos incluir en nuestro staff a personas con distintas experiencias en el rubro alimenticio, para realizar la logística de abastecimiento, clasificar las frutas y verduras y operar la línea de producción –procesadora, licuadora, envasadoras neumáticas, paila para mermeladas-, maximizando el impacto alimenticio que genera la solidaridad de los productores donantes de la PUPA”.

¿EN QUÉ CONSISTE EL PROYECTO PUPA?

El Banco Alimentario comenzó hace cuatro años a trabajar en distintas ideas para crear productos alimenticios con aquellas frutas y verduras que los productores o comerciantes, no pueden insertar en el circuito comercial por distintos motivos (como apariencia, tamaño, peso o madurez).  Así nació lo que hoy llaman PUPA (Pequeña Unidad Productiva de Alimentos).

“Recibíamos toneladas de vegetales donados que no llegábamos a entregar frescos a los comedores con los que trabajamos de forma regular porque ya no se encontrarían en condiciones aptas a la hora de cocinarlos. Hay que tener en cuenta que una vez que un comedor recibe los alimentos de nuestra organización, no siempre los cocina o entrega ese mismo día. Por lo que la PUPA busca extender la vida útil de los esos alimentos, y asegurar la llegada de nutrientes  a los platos de miles de familias que pasan hambre en nuestra región. Hoy en día, recibimos en un mes cerca de 20 toneladas de alimentos frescos y estamos preparados para que ese número crezca”, explica Zappalá.

La Coordinadora de Operaciones del Banco Alimentario, ingeniera Dolores Puig, agrega que “es importante subrayar el aporte nutricional de la PUPA en los comedores. Muchas veces, nos encontrábamos frente a la triste realidad de que a los comedores no les era fácil incluir frutas y verduras en las comidas que preparaban, ya que cocinar verdura  para 100 personas requiere de espacio apto y varias personas que puedan ayudar, y no siempre es el caso cotidiano de los comedores y merenderos a los que asistimos”. La ingeniera explica que concibieron este proyecto para ayudar a facilitar el preparado y la cocción de dichos alimentos, ya que “pueden tomar el mix de verduras –con distintos tipos de verduras-, y ponerlas directamente en la olla, sin necesitar el despliegue de preparado, lavado y corte. Notamos que tiene un impacto positivo medible en los comedores, porque arrancamos la prueba piloto con 16 comedores que retiraban los congelados y hoy trabajamos este producto con la mayor parte de las 160 organizaciones con las que colaboramos.

PRODUCTORES: EL CAMPO LLEGA A LA MESA DE QUIENES MÁS LO NECESITAN

La ingeniera Dolores Puig hace hincapié del rol fundamental de los donantes en el gran despliegue solidario que se cristaliza en el proyecto PUPA: “nada de esto sería posible sin ellos. Son el corazón de esta idea que intenta cambiar el mundo. Su aporte, no sólo llenará las panzas de los chicos y chicas con hambre en nuestra región, sino que también tiene un enorme impacto ambiental, al aprovechar los recursos (como el agua y los productos utilizados para el abono de la tierra) invertidos en la producción de ese alimento que, de otra forma, sería desperdiciado. Considero que el trabajo en conjunto es el único camino real para poder disminuir el hambre y las malas prácticas alimentarias en la región”.

Desde el Banco Alimentario esperan sumar a más productores de la región a lo largo del 2021, invitándolos a formar parte de esta enorme cruzada solidaria. “Tenemos pensado incluir más productos marca PUPA a lo largo del año, para que este proyecto crezca y podamos proporcionar alimentos sanos a los comedores comunitarios de La Plata, Berisso y Ensenada”, agrega el Director Ejecutivo Gastón Zappalá.

¿CÓMO SER PARTE DE LA PUPA?

La organización de la sociedad civil habilitó en el home de su sitio web (www.bancoalimentario.org.ar), un botón llamado “Apoya a la PUPA”, mediante el que cualquier ciudadano o ciudadana interesados en contribuir con el proyecto específico puede sumarse donando el monto que desee por única vez, o asociarse al proyecto.

 

PROYECTO PUPA: RECUPERAR PARA ALIMENTAR